Manuel Donayre

Manuel Donayre
Representante de la música criolla

martes, 10 de noviembre de 2015

"La Música Criolla está de fiesta ya que se celebra su día en el Perú. La jarana empezó desde la víspera al ritmo de guitarra, cajón y voces melodiosas que dan vida, calor y salero a la serenata criolla. Es la fiesta del pueblo, la fiesta del Perú, ya que la música criolla está llena de historia y también de mucha gloria. Música que resalta nuestras costumbres y tradiciones, a través de sus canciones. Música que tiene alma porque nace del corazón y del amor a la tierra"

La onda expansiva de “Planetario”

La onda expansiva de “Planetario”Su lema “A como se pueda” retumba como golpe de cajón, entre la campiña azotada por el viento del desierto, la ciudad y los bares. Trovador del nuevo mundo, Manuel ‘Mangüé’ Vásquez (fallecido en el 2012), cajonero y zapateador, provino de una casta de músicos y artistas; fue hijo de Abelardo Vásquez –gran amigo del compositor Manuel Acosta Ojeda–, fundador de la peña Don Porfirio en honor de su padre, abuelo de ‘Mangüé’, el legendario Porfirio Vásquez, patriarca de la música negra y maestro de Nicomedes Santa Cruz.
El guitarrista Rafael Morales, quien junto a Ramón Pérez-Prieto, Grimaldo del Solar y Carlos Li Carrillo, funda Novalima –conjunto que llevó la fusión más allá del ámbito local para posicionar lo afroperuano en el centro del orbe musical–, cuenta que ‘Mangüé’ fue el primer músico ‘tradicional’ con el que trabajaron. “Si oyes ‘Novalima’, el primer disco, tiene una influencia de todos los estilos, desde música asiática hasta cubana, pero lo que lo unifica es el cajón”.
Vásquez dotó de un sentido trascendente lo que hasta ese momento había aprendido en su vida. Morales recuerda que desde aquella rítmica epifanía decidieron seguir la línea con “Afro”,  su segunda entrega. A través de Vásquez Novalima contó con Juan Medrano ‘Cotito’, Milagros Guerrero y Marcos Mosquera. ‘Mangüé’ conocía diversos ritmos y los tocaba con maestría. “Nos enseñó muchísimo, su historia la contamos en la canción ‘Como yo’, track que abre ‘Planetario’”. El homenaje al músico y amigo se ha editado también en un 45 r.p.m., formato clásico de vinilo que devuelve calidez y fidelidad a la música de la banda.
“Planetario” representa innovación de la urdimbre sonidos electrónicos, tradición y fraseos contemporáneos. Refleja “nuestros viajes por el mundo e interacción con músicos de diversos países en festivales en Brasil, Colombia, Chile, Argentina, México”, y Australia y Nueva Zelanda. “Aprovechamos las giras para grabar durante interminables jammins”, añade Morales.
La vida del disco está vinculada al intercambio del conjunto con figuras como Eka Muñoz, cantante de Sidestepper, combo de electrocumbia en Colombia, y sus paisanos de la Orquesta 33, agrupación de salsa dura que se liaba con los peruanos en apasionantes descargas. Precisamente fue en el estudio de estos que la voz de Eka se registró para la placa. La reunión mezcló amistad, pasión por la música, bohemia y, claro, bocetos musicales impresionantes que ni en los sueños futuristas de don Porfirio. Aquel set está representado en cinco de los temas de “Planetario”.

Peru Jazz, una fusión de Locura

Si la música es un misterio de la creación, un disco grabado en vivo, abierto a los impulsos de la inspiración, es su punto más luminoso, su supremo fin. Es en una sola palabra: mágico. Como el último disco de Perujazz, cocinado en la primera mitad del año en Los Ángeles y luego en Bogotá, con los aportes del bajista mexicano-hondureño Abraham Laboriel y Álex Acuña, el percusionista peruano que ha  acompañado a íconos de la talla de
Elvis Presley. 
Perujazz nació en 1984 gracias a un faltón: el pianista Félix Vílchez, siempre ausente en los ensayos, una vez por semana, en el Satchmo, bar miraflorino propiedad de Jean Pierre Magnet. La privación del piano dio origen a una musicalidad propia, marcada por el saxo, bajo y batería, instrumentos habituales del jazz, pero con un intruso que rompió el molde: el cajón peruano y sus redobles. La mano de campo, virtuosa y ajada de 'Chocolate'.  
 
A partir de entonces, y durante mucho tiempo, Perujazz fue un cuarteto inamovible. Jean Pierre Magnet (saxo), Enrique Luna (bajo), Manongo Mujica (batería) y Julio Algendones (cajón). Todos provenientes de espacios musicales diferentes. Manongo, de escuela inglesa; Luna, chilena y neoyorquina; 'Chocolate', forjado en El Carmen, en Chincha aunque pulido en suelo haitiano y cubano; y Magnet con estudios salpicados en Estados Unidos y Argentina.
 Adueñarse de la escena local –de un oído de escaso conocimiento jazzero, muy tradicional y poco proclive a la innovación– fue un proceso en el que terminaron imponiéndose. Les fue mucho más sencillo impactar el mercado internacional, donde, en 1988, fueron reconocidos como la propuesta conceptual jazzera más innovadora del festival de Montreal, en Canadá. Antes de ello, un viaje.El primero, largo y memorable. 

De izq. a der.: el bajista Julio Zavala, César Ballumbrosio, Magnet, Manongo y Andrés Prado.